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Impulsan un servicio público de cremación para mascotas en CABA

La Legislatura porteña evalúa un proyecto para crear un servicio público de cremación de animales de compañía, que en un principioestaría en el Cementerio de la Chacarita • La iniciativa prevé aranceles regulados, devolución de cenizas, exenciones para casos de vulnerabilidad y descuentos para organizaciones rescatistas.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires avanza en la creación de un servicio estatal de cremación para perros, gatos y otros animales de compañía, pensado como alternativa a las opciones privadas y con el objetivo de garantizar un tratamiento digno y sanitariamente controlado de los restos. El proyecto se implementaría, en una primera etapa, en el Cementerio de la Chacarita.

La iniciativa fue presentada por los legisladores Emanuel Ferrario y Graciela Ocaña bajo el expediente 1694-D-2026, que hasta el momento permanece «en comisión» dentro del sistema parlamentario de la Legislatura porteña.

Según establece el texto, el servicio contará con un sistema de turnos, aranceles regulados y devolución de las cenizas a los tutores. También se contempla un espacio de memoria donde las familias podrán depositarlas o realizar despedidas simbólicas.

¿Quiénes quedarían exentos de pagar?

El proyecto prevé la gratuidad para dos situaciones puntuales: animales sin identificación ni tutor conocido que hayan sido recogidos de la vía pública, y mascotas cuyos responsables acrediten vulnerabilidad social y residencia en la Ciudad, según los parámetros que fije la reglamentación.

A esto se suman bonificaciones para organizaciones rescatistas que firmen convenios con la autoridad de aplicación. El servicio, además, deberá cumplir condiciones sanitarias específicas y reportar a las autoridades cualquier señal de maltrato o de muerte en circunstancias sospechosas.

Qué pasa mientras tanto

Hoy, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur ofrece un servicio gratuito de recepción de animales fallecidos, aunque no permite recuperar las cenizas de manera individual. La Ciudad ya cuenta, por otro lado, con normativa específica para la cremación de perros y gatos que exige la individualización del animal y la intervención de un veterinario. Como el nuevo servicio todavía no fue reglamentado, no hay fecha estimada para su puesta en marcha.

Una alternativa a los costos del sector privado

«El acceso a una despedida digna no debería depender de la capacidad económica de cada familia.»

El crematorio público apuntaría, sobre todo, a perros y gatos fallecidos cuyos tutores necesiten una vía formal para disponer de sus restos, sin afrontar los costos de una cremación particular ni el riesgo de que el cuerpo sea descartado de forma inadecuada.

Los precios del mercado privado pueden ser altos: según un relevamiento previo de Canal 26, los valores van desde los $90.000 para servicios básicos hasta cerca de $200.000 cuando se suman cremación individual, traslado, urna y recuerdos conmemorativos.

Una gratuidad que ya existe, pero de otra forma

El servicio del Instituto Pasteur funciona las 24 horas y no tiene costo, pero está pensado como un procedimiento sanitario, no como una ceremonia de despedida. Según datos difundidos por el Gobierno porteño, allí se reciben unos 600 cuerpos de mascotas por mes, una cifra que da una idea del volumen de animales que mueren en la Ciudad.

La diferencia clave con la propuesta legislativa es que el nuevo esquema busca acercarse a la lógica de un servicio privado —con devolución de cenizas incluida— pero de carácter público.

Antecedentes normativos

CABA no parte de cero en este tema. La Ley 5470, sancionada en 2015, ya había incorporado disposiciones sobre la cremación de caninos y felinos domésticos y el registro de esas cremaciones. Lo novedoso del proyecto actual es el intento de transformar esa regulación en una prestación pública de mayor alcance.

Una política que excede al crematorio

La propuesta se enmarca en un conjunto más amplio de programas de bienestar animal que ya ofrece la Ciudad: castraciones y vacunación antirrábica gratuitas mediante ocho unidades móviles y dos centros veterinarios fijos, y —desde septiembre de 2026— un nuevo formato de jornadas de adopción semanales en parques y plazas, con participación de organizaciones rescatistas.

Lo ambiental, un punto pendiente

Como todo proceso de incineración, el futuro crematorio deberá contar con sistemas de control de emisiones y tratamiento de residuos que cumplan la normativa ambiental vigente. A los interrogantes sobre costos y accesos se suma entonces otro: dónde se ubicará, qué tecnología usará y qué controles ambientales tendrá.

Una desigualdad que queda expuesta

Para las familias con más recursos, despedir a una mascota puede incluir cremación individual, urna y cenizas. Para quienes no pueden pagar esos servicios, las opciones son mucho más acotadas. Un servicio público y gratuito no reemplaza el vínculo afectivo, pero evita que el duelo se convierta también en un problema económico.

Las preguntas que quedan abiertas

Antes de convertirse en una política efectiva, el proyecto deberá responder varias incógnitas: cuándo empezará a funcionar, qué capacidad tendrá, cómo se gestionarán los turnos, si la cremación será individual o colectiva y qué pasará con los animales derivados de veterinarias, refugios u organizaciones. El antecedente de los 600 cuerpos mensuales que recibe el Instituto Pasteur da una pauta del volumen de demanda que deberá afrontar la nueva infraestructura.

El debate sobre el crematorio se inscribe, en definitiva, en un cambio más amplio: perros y gatos ocupan hoy un lugar central en las familias porteñas, y ese corrimiento social empuja al Estado a diseñar políticas que acompañen todas las etapas de la vida animal, incluida la última.

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