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2026 en superación: Cómo impulsar tu año

Iglesia Tierra de Avivamiento

La superación es elegir actuar sin importar el contexto • Cada día es una oportunidad para dejar lo cómodo y dar el paso hacia la transformación.

Cada inicio de año es buen momento para pensar en las metas que deseamos cumplir. Solemos enumerar nuestros objetivos, planificar y hasta retomar viejas ideas que aún no concretamos y eso es bueno, porque nos habla de las ganas de avanzar y superarnos.
Hay tres pilares para una mentalidad en superación que podés tomar este 2026:

1. Olvido estratégico

Para avanzar, la clave es mirar hacia adelante, accionar el pensamiento para dejar atrás lo que está atrás. Esto no implica negar el pasado, pero reconocerlo no significa quedarnos atados a él. Superar es honrar el camino recorrido sin dejar que nos detenga, eligiendo avanzar con lo aprendido, poniendo la mirada en lo que viene. Por eso, para vivir en crecimiento, es esencial soltar los errores del pasado y no quedarse con lo logrado, es decir, “no dormirse en los laureles”, el éxito de ayer puede convertirse en el límite del crecimiento de hoy. Avanzar implica elegir creer que lo que viene es mejor.

2. Progreso mata perfección

“No es que ya lo haya logrado… pero sigo adelante hacia la meta” este pasaje de la biblia habla sobre la mentalidad de crecimiento. Entender que no somos un producto terminado nos quita el peso de la ansiedad. La clave es no buscar ser perfectos en febrero (ni en diciembre); sino estar en movimiento. La constancia supera a la intensidad en cualquier carrera. Cuando la meta es hacerlo perfecto, cualquier error se vive como fracaso, eso no quiere decir que no busquemos hacer las cosas con excelencia, pero debemos entender el crecimiento como proceso.
 El progreso se construye con decisiones diarias: volver a intentarlo, ajustar el rumbo, sostener hábitos. El verdadero avance sucede cuando dejamos de preguntarnos si ya llegamos y empezamos a preguntarnos si hoy dimos un paso más para encontrar nuestra mejor versión.

3. Enfoque y determinación

Hay una gran diferencia entre quienes viven enfocados en lo inmediato y quienes piensan su vida con una perspectiva trascendente. Superarse implica dejar de mirar el suelo (trivialidades, satisfacción inmediata) para mirar el horizonte (propósito).

La superación es una decisión consciente y ocurre cuando elegimos no quedarnos donde estamos, aunque eso sea más cómodo. Es decidir actuar incluso cuando no tenemos ganas, cuando el contexto no es ideal o cuando los resultados tardan en llegar. Cada día ofrece la oportunidad de elegir repetir lo conocido o reconocer el tiempo de transformación y dar el paso. Esta decisión se expresa:

  • A nivel físico, superarse es cuidar el cuerpo que nos sostiene.
  • A nivel emocional, la superación implica aprender a gestionarnos. Reconocer lo que sentimos sin quedar dominados por ello. Trabajar la frustración, la comparación, el miedo…
  • A nivel espiritual, superarse es alinear la vida con un propósito mayor a lo temporal. La espiritualidad da dirección cuando no tenemos fuerzas, y sentido cuando el esfuerzo no parece tener frutos.

Aquí es donde la determinación y disciplina dejan de ser palabras motivacionales. Porque crecer no es llegar rápido, es no detenerse.
 La clave es dejar de preguntarnos cuán lejos estamos de la meta y empezar a preguntarnos cuán comprometidos estamos con el camino. Si la decisión es firme y el proceso constante, el avance deja de ser una promesa y se vuelve una realidad.
Pero hay una clave aún más profunda: no caminar solos, poner cada paso en manos de Dios. La Iglesia TDA está viviendo un año en superación y es su deseo que todas las personas puedan vivirlo también. Eso se alcanza con determinación y enfoque, sí, pero sobre todo con Dios al timón, guiando el rumbo y dando sentido a cada paso.

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