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“Del dicho al hecho hay mucho trecho o muy poco” 

Psicología – LIc Graciela Surace


La falta de pausa entre estímulos y respuestas convierte a los actos cotidianos en hechos violentos. 

Este conocido y muy usado refrán de la sabiduría popular, de la transmisión oral, expresa brevemente que entre una promesa y su cumplimiento, hay un tiempo, un espacio, un esfuerzo, una gestión laboriosa a realizar, a cumplir.

En estos tiempos, de “sociedad líquida” (Zygmunt Bauman, sociologo), donde lo social se caracteriza por la inestabilidad, la fluidez y la falta de estructuras fijas; el refrán debería ser: “del dicho al hecho hay muy poco trecho”, ya que entre la frustración y la ira y la acción de respuesta casi no hay tiempo. Es enorme la cantidad de estallidos violentos que vemos en noticieros, la calle, las redes, entre parejas, conductores, vecinos, padres/madres e hijos, docentes y alumnos, etc, y que siempre ocurre en el entredós , cuando aparece el disenso. Aquí se acorta mortalmente el tiempo de resolución; no se miden costos ni consecuencias, el enceguecimiento manda, la acción no se controla. No hay espacio psíquico ni real entre la furia y la acción demoledora contra el otro.

Este accionar cada vez más frecuente, denota la falla y dificultad en el control de impulsos y atraviesa todas las edades y franjas socioeconómicas. Esta pérdida de control ocurre por no poder utilizar los frenos inhibitorios frente a situaciones que tensionan.

El control inhibitorio es la capacidad de regular o interrumpir ciertas respuestas automáticas e impulsivas, sirve para organizar la conducta de manera racional, también tiene relación con posponer recompensas inmediatas, sería por ejemplo renunciar a la riña callejera y organizar la respuesta o solución.

El control de todas nuestras acciones se aprende en la niñez, cuando y que se debe comer, cuando hay que dejar los pañales, cuando ya es hora de dormir, todo esto tiene que ver con entrenar una pausa entre un estímulo y una respuesta, en la niñez los padres son quienes la enseñan, pero a veces esto no ocurre , entonces aparecen acordes a la edad episodios de falta de control en la escuela, en espacios de diversión, trabajos. Hay herramientas para afinar estos controles, y aprender como hacer para que los impulsos no tomen el control de nuestra vida. Solo hay que empezar reconociendo la dificultad.

LIc. Graciela SuracePsicóloga

30 años de experienciaMalestar anímico, falta de interesesTrastornos de ansiedad, depresión.

Consultorios Devoto / WhatsApp 15-6008-1961

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