El libro cuenta la historia de un taller familiar del barrio que terminó vistiendo a los mejores arqueros del mundo y al campeón de México 86.

En el corazón de Villa Devoto, entre calles que nos resultan tan familiares, se gestó una historia de resiliencia y éxito que hoy llega a las librerías en forma de memorias. Jorge Monastirsky, vecino de toda la vida nacido en la esquina de Simbrón y Sanabria, presenta “Puro Aguante”, un libro que no solo relata la trayectoria de una empresa, sino el alma de una familia que apostó por el trabajo industrial en nuestro barrio.
La historia de Jorge es la de un emprendedor nato. Antes de consolidar la marca “Reusch” en Argentina, recorrió un camino diverso: fue artesano de ropa de cuero con descartes, changarín en el “Minimax” (actual Coto de Sanabria) y analista de ventas en multinacionales. Sin embargo, el destino lo llamó de vuelta a sus raíces en 1980. Ante la posibilidad de emigrar a España, Jorge eligió quedarse para acompañar a su padre, Leopoldo, en su taller de guantes artesanales. Aquella decisión, motivada por el afecto filial y la salud de su viejo, permitió que el legado de su padre floreciera por dos décadas más y se transformara en un hito nacional.
Pocos saben que los guantes que protegían las manos del gran Amadeo Carrizo, ídolo máximo y también vecino ilustre, salieron precisamente de ese taller de Simbrón y Sanabria. Con el tiempo, esa producción artesanal se industrializó en el lugar donde nació la madre de Jorge, y figuras como el “Pato” Fillol, Nery Pumpido y el “Mono” Navarro Montoya confiaron en el sello Monastirsky. Un momento clave fue el Mundial de México 86, cuando Jorge viajó a Alemania, se vinculó con Gebhard Reusch y selló el acuerdo para fundar Reusch Argentina, coincidiendo con la gloria máxima de nuestra selección.

El libro nace de una necesidad casi cotidiana. Cansado de repetir su historia en reuniones empresariales en la Unión Industrial o MONAPY, y alentado por su esposa Elisabet y una amiga, Jorge decidió plasmar sus vivencias. “Puro Aguante” no busca ser un texto académico; es un relato honesto, escrito con sus propias palabras, que incluye anécdotas de arqueros profesionales y testimonios de su propia familia.
A través de sus páginas, Monastirsky ofrece una mirada cronológica sobre la economía argentina, sorteando crisis con la firmeza de quien defiende el arco. Con esta obra, que celebra los 40 años de la empresa, Monastirsky deja un legado invaluable: la prueba de que, con esfuerzo e integración familiar, se pueden construir grandes cosas desde el barrio para el mundo. Como él afirma, nada de lo construido fue casual. Pese al estrés que significó finalizar el libro, el resultado es muy gratificante. El libro ya está disponible en librerías de todo el país y también se puede comprar en versión digital para quienes deseen descubrir este relato de superación que nos llena de orgullo devotense.
EL SECRETO DE AMADEO CARRIZO

Guantes nacidos en Devoto
En 1957, Amadeo Carrizo descubrió los guantes para atajar en Italia, gracias a Giovanni Viola. “Buono, buono”, le dijo el colega al regalárselos. Al volver, Amadeo los estrenó contra Racing, aunque con timidez: los escondió en el elástico del pantalón hasta el pitazo inicial. Pero la verdadera magia ocurrió en Villa Devoto. Amadeo, vecino del barrio, acudió al taller de Leopoldo Monastirsky, un hábil artesano del cuero. “Haceme unos iguales”, le pidió. Leopoldo, apasionado por los desafíos, aceptó. Jorge recuerda que usaron cuero de cabretilla muy fino y goma de paletas de ping-pong en las palmas y nudillos para mejorar el despeje. Así, entre charlas vecinales y manos artesanas, nació una pieza mítica del fútbol. Lo que empezó como una curiosidad europea se transformó en un hito nacional gracias al talento de un vecino y la visión del gran Amadeo. Un orgullo que nació acá, en nuestras calles.

