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08/11/2010
Rugby Infantil: San Martín  
Un espacio donde se forman buenas personas

Pablo Vázquez, manager de la institución de Sáenz Peña, destaca que los valores humanos están por encima de lo deportivo.


Los chicos pueden empezar a jugar a los 3 años.

Al iniciar el camino, todos los chicos son diferentes. Hay rubios, morochos, altos, bajos, flacos, gordos y con demás características físicas. Al finalizar el sendero, todos seguirán siendo distintos en sus apariencias, pero al mismo tiempo, serán iguales, porque tendrán inculcados la solidaridad, el compañerismo, la disciplina y el respeto. Simplemente porque comparten los mismos valores y transitan el mismo camino: el del rugby infantil.

La estructura

En el club San Martín está dividida en dos partes. Por un lado, el área deportiva, coordinada por Germán Filipini, y por otro, la logística, a cargo de Pablo Vázquez. En conjunto con entrenadores y profesores de educación física, el responsable principal del primer ámbito se encarga de armar los programas de desarrollo de cada división, las giras, el fixture y partidos. Mientras que la segunda sección se ocupa de aspectos organizacionales, apoyado además por padres que hacen de colaboradores.

Primeros pasos

El primer paso es a través del concepto innovador de “Kinder Rugby”, un espacio con el que no todos los clubes cuentan, en el cual participan nenes de 3 y 4 años, al mejor estilo jardín de infantes. “Es un paso previo, algo informal y desestructurado. Hay mucha recreación. El objetivo es crear un sentido de pertenencia, que conozcan a los compañeros y el espacio. Es una especie de adaptación a lo que viene”, explica Pablo Vázquez, quien es además entrenador.

Luego de esta etapa, los chicos pasan a la que es oficialmente la división menor: M6 (menores de 6 años), de la cual participan quienes ese año cumplen dicha edad. Desde esta categoría hasta M9 se denomina pre-rugby. “En esta parte se pone énfasis en que estén cómodos, se hagan amigos y realicen juegos recreativos. De a poco se le va dando forma de rugby e incorporando cosas”, explica el Indio, quien además deja en claro dos aspectos importantes: el contacto con la pelota y con los terceros tiempos desde el “Kinder”, buscando con esto último la costumbre de saber que después del partido, siempre hay algo para compartir.

Ya en M8-M9 empiezan a jugar con algunas reglas básicas. En M10 se comienza a delinear qué posición puede ocupar cada uno, y en M11 – M12 se realizan partidos organizados. Cabe destacar que de M6 a M14 se denomina rugby infantil, rango en el que no se cuentan puntos. Y de aquí hasta M19, es juvenil, etapa en la que sí ya hay un resultado y un grado de competitividad.

Valores, agresividad y futuro

La agresividad del deporte es un punto relevante para los padres. Sobre el tema, Vázquez comenta: “Hay contacto, golpes y lastimaduras, pero en la etapa infantil no existe la agresividad. Los chicos están muy contenidos. De primer momento se incorpora el saber que pueden golpearse, lo cual los fortalece. A partir de los 13 años cambia un poco pero no es peligroso, para nada”.

El fundamento básico en el cual se hace hincapié es el respeto, tanto a los compañeros, rivales como referís. Lo deportivo queda en un segundo plano. “Se busca que se esfuercen, se hagan amigos, que sean solidarios, disciplinados y buenas personas. Y desde lo deportivo, lo primero que se enseña es correr para adelante y pasar la pelota para atrás”, explica el manager tricolor.

Pensando en proyectar jugadores al plantel superior, señala como prototipo a Matías Siragusa, ala de la Primera. “Desde chicos se busca cómo hacer para que todos sean como él, pero siempre con el foco puesto en los valores, para luego ir agregando cuestiones deportivas, si no, no sirve nada. Después no importa si sos Puma, si jugás en Primera o en Intermedia, lo que vale es la formación humana y los principios”.

Otro punto a destacar es el intercambio de chicos con clubes del Interior del país, los cuales, a partir de los 11 años, se quedan a dormir en casas de familias.

Vázquez grafica, a través de una anécdota, un aporte importante: “Una madre me dijo que su hijo, quien tenía problemas de conducta y autoestima, logró en tres meses de rugby infantil más resultados que en seis años de psicólogo. Eso es más satisfactorio que un try”, concluye.

Si bien un rugbier nunca deja de serlo, para llegar a convertirse en tal debe transitar el camino que comienza con el rugby infantil y que deja bien claro que la esencia del deporte no pasa por jugar bien o mal, sino por ser solidario, respetuoso, compañero y disciplinado.

Por Agustín Castellano


Desde el inicio se hace hincapié en el respeto, la solidaridad, el compañerismo y la disciplina.




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